Biblioteca Popular José A. Guisasola

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¿Cómo sorprender a los malditos, a los cínicos espectadores que ya lo han visto todo?

Espejo de la vida y quizá de la literatura, fascinante y revulsivo a la vez, el circo se mueve en los bordes. ¿Es arte o entretenimiento? ¿Qué deseo esencial anida en el corazón del espectador mientras contempla al trapecista, al domador que introduce su cabeza en la boca del león, al mago que serrucha la caja donde yace la bella señorita?

Reales e imaginarios, posibles y quiméricos, el circo y sus fenómenos aparecen aquí en las versiones más insólitas e inesperadas. En el circo dudoso, una mujer amamanta a un tigre pequeño, o lo sueña. El circo fantasma aparece sin aviso y es transparente. En el circo pobre, cada artista cumple varias funciones: el mago puede ser también trapecio, elefante, aro de fuego. Hay una gitana que no adivina el futuro: su bola de cristal sólo ve imágenes irrelevantes y banales. A unos hermanos siameses, unidos por la espalda, los separan sus habilidades. ¿Y usted, parecer sugerir la lectura, qué sería capaz de hacer por un aplauso?

Fenómenos de circo es un libro de cuentos brevísimos. Maestra indiscutida del género, Ana María Shua recurre a su genial inventiva y a la gracia incomparable de su escritura para crear estos inquietantes mundos mínimos, habitados por seres de una ambigüedad más que humana.




http://www.anamariashua.com.ar/fenomeno_de_circo.html




El deseo secreto

En el fondo del corazón de cada niño, de cada madre, de todo espectador, anida el deseo secreto de ver caer al trapecista, de verlo destrozarse los huesos contra el suelo, derramada su sangre oscura sobre la arena, el deseo esencial de ver a los leones disputándose los restos del domador, el deseo de que el caballo arrastre a la ecuyere con el pie enganchado en el estribo, golpeando la cabeza rítmicamente contra el límite de la pista y para ellos hemos inaugurado este circo, el mejor, el absoluto, el circo donde falla la base de las pirámides humanas, el tirador de cuchillos clava los puñales (por error, siempre por error) en los pechos de su partenaire, el oso destroza con su zarpa la cara del gitano y por eso, como las peores expectativas se cumplen y sólo se desea lo que no se tiene, los anhelos de los espectadores viran hacia las buenas intenciones: asqueados de calamidades y fracasos empiezan a desear que el trapecista tienda los brazos a tiempo, que el domador consiga controlar a los leones, que la ecuyere logre izarse otra vez hacia la montura, y en lugar de rebosar muerte y horrores, el lugar más secreto de su corazón se llena de horrorizada bondad, de ansias de felicidad ajena, y así se van de nuestro espectáculo felices consigo mismos, orgullosos de su calidad humana, sintiéndose mejores, gente decente, personas sensibles y bien intencionadas, público generoso del más perfecto de los circos. (Pág. 11)



TODO ES CIRCO




Dudoso circo

Usted cree estar en un circo, pero tiene dudas, busca pruebas. La osa tiene la cara de su madre, la palabra acróbata, sin dejar de ser puro sonido, está hecha de letras rojas y se puede comer. Usted, que sin embargo no es una mujer, está amamantando a un tigre pequeño que sin embargo no es un bebé. Usted hace lo posible por despertarse con el sonido de la orquesta, pero la música le resulta hipnótica, asfixiante. Con las manos agarrotadas por el sueño usted logra apartar la almohada de la nariz y ahora respira mejor. Nada de eso prueba que usted no esté realmente en un circo. Para estar seguro tendrá que despertarse, mirar a su alrededor, asegurarse de que no ha desembocado en otro sueño. Y sin embargo. (Pág. 15)




El circo fantasma

Aparece de pronto, sin aviso. Dice la hija del carpintero que nunca le han pedido aserrín o viruta para el piso, como los circos comunes. Cuando se materializa, ya todo está listo para comenzar el espectáculo. No se ve a los cirqueros montar la carpa ni sacar a los animales de sus jaulas.
Los carromatos ya están vacíos, los artistas ya esperan su turno para entrar en la arena. Hasta el público es transparente, excepto usted, por supuesto. Hasta los payasos llevan cadenas. Los niños le temen al circo fantasma, a los adultos les da pena. (Pág. 16)




El circo de mis sueños
Para Silvio

No hay payasos borrachos ni ecuyeres, no está el domador ni los sumisos tigres, no hay gitano con oso bailarín, no hay tirador de cuchillos con partenaire puro coraje, no hay acróbatas, ni trapecistas, ni vendedores de golosinas, ni malabaristas, no están los enanos, no hay carpa, ni banderines, ni delicados elefantes, ni mago de veloces dedos.
Pero estamos vos y yo. Y nos aplauden. (Pág. 17)




Circo pobre

En un circo pobre cada artista tiene que cumplir varias funciones. Si nos fijamos bien, sin dejarnos engañar por el cambio de traje y maquillaje, veremos que muchos tratan de aprovechar sus habilidades en varias suertes. Por ejemplo, la equilibrista es la ecuyere, los acróbatas son contorsionistas, el director del circo es el boletero y también el mago (ante el público, ante los acreedores). Algunos son más difíciles de descubrir, porque eligen papeles muy distintos entre sí, como la trapecista que hace de mono amaestrado (o al revés), los elefantes que trabajan de acomodadores, los payasos convertidos en aro de fuego. Pero la prueba más difícil es la del domador, que es también el tigre, cuando tiene que meter la cabeza adentro de su propia boca. (Pág. 18)




Circo pobrísimo

En argentina, el Circo Papelito recorre todavía los pueblos de provincia, pintoresco y modesto. Su primera carpa estaba hecha con bolsas de arpillera y los espectadores tenían que llevar sus propias sillas.
Pero hubo un circo más pobre todavía. Además de llevar sus propias sillas, los espectadores tenían que sentarse, fingir que miraban la pista, imaginarla. (Pág. 19)




Evolución del circo

Los antiguos romanos aceptaban como un lícito disfrute ver a los leones atacando, matando y devorando seres humanos. En las corridas de toros el animal tiene menos posibilidades, aunque se le da la oportunidad de defenderse y en ocasiones se le perdona la vida. En los circos de mi infancia, los animales amaestrados hacían lo que les mandaba el domador: era un espectáculo de obediencia pura, una cualidad que los seres humanos suelen confundir con inteligencia, como si no fuera la rebeldía la más obvia señal del pensamiento propio. Pero en el circo actual ya no hay animales, no se considera correcta ni edificante nuestra presencia, se habla de los castigos y torturas con los que nos enseñan a hacer nuestras suertes. Como los hombres sin brazos y las mujeres barbudas, los animales amaestrados hemos caído en desgracia, de que sirve, por ejemplo, esta osa con habilidades literarias en un mundo en el que tan pocos leen. Tengo la esperanza de que pronto nos de comer gente otra vez. (Pág. 20)




Crítica y elogio de la medianía

Ni siquiera en un mundo poblado por enanos y gigantes, serían dignas de ser exhibidas las personas de estatura mediana. Ni siquiera.
Ser digno de exhibición, por otra parte, ¿es proeza, ventaja o beneficio? ¿Es maravilla? (Pág. 21)




Enanismo

Como bien lo saben los empresarios circenses, el tamaño no es un destino sino una elección. Cualquier persona adulta puede convertirse en un enano siguiendo una serie de instrucciones sencillas que exigen, eso sí, una alta concentración. Por ejemplo, este minúsculo hombrecillo que ven ustedes aquí fue hasta hace dos meses un robusto mocetón de un metro ochenta y dos centímetros de altura y noventa y un kilo de peso. Por ejemplo, este microrrelato que está usted leyendo, fue hasta ayer mismo una novela de seiscientas veintiocho páginas. (Pág. 22)




Este circo

Nos enseñan a hablar, a caminar, a sonreír. Nos enseñan a lavarnos los dientes, a comer con cubiertos, y a resolver las cuatro operaciones. Nos enseñan a vestirnos y a usar fórmulas de cortesía. Nos obligan a saltar, a correr, a bailar, a jugar a la pelota. Cada uno de nosotros tiene sus habilidades y aptitudes propias. Nos aplauden o nos castigan, por lo general en forma arbitraria y cruel. Y sin embargo, vaya a saber por qué (pero sólo esa ilusión nos permite sobrevivir sobre la arena de la pista) todos creemos ser espectadores, nada sabemos del público que nos mira divertido. (Pág. 23)




Identidad

La proliferación de espectáculos que se dan en nombre de circenses y son sin embargo muy distintos del circo clásico ha obligado a la pregunta por los límites. Si la destreza de acróbatas y trapecista está en función de un número operístico o teatral, y la emoción de la ficción supera a la emoción de lo real, ¿es esto un circo o no lo es?, me pregunto, mirándome al espejo. (Pág. 25)




Introducción al circo

Arrojo al aire un sustantivo redondo. Antes de que caiga, con un disparo único, certero, logro que un adjetivo lo perfore por el centro mismo. Hago malabarismos con los verbos, camino por la cuerda floja de una sintaxis riesgosa. En medio de contorsiones extremas, azoto con mi látigo las palabras hasta obligarlas a saltar por los aros de fuego de un sentido inesperado. Entonces, en toda su variedad y esplendor, con lujosa minucia de oropeles, surge el circo. El público es usted, el espectáculo es unipersonal, por favor, elogie las fieras y no les cuente nada a los que están esperando afuera. (Pág. 26)




Medidas relativas

Por suerte creció hasta llegar a la estatura de un enano. (Pág. 27)




Prometeo de circo

¿Arte o entretenimiento? Si el buitre escarba hondamente con su pico en el hígado de Prometeo, ¿es arte o entretenimiento?
Es arte si es sangre verdadera el líquido que tiñe el pico del pájaro, si es sangre la que brota a borbotones y se derrama por el costado del cuerpo, si es sangre la que colorea de rojo las rocas a las que está maniatado el hombre. Pero si es una mezcla de glicerina con ketchup, es sólo entrenimiento, puro circo. Por supuesto, hay quien opina precisamente lo contrario.
Entretanto, como a esta distancia no es posible comprobarlo, habrá que limitarse a disfrutar del espectáculo. Hay funciones todos los días. (Pág. 34)




¿Quién fue?

¿Quién ha reemplazado el sistema hidráulico que impulsa al hombre-bala por verdadera pólvora? ¿Quién ha mezclado ese veneno que penetra a través de la piel en el maquillaje del payaso? ¿Quién ha limado los trapecios, quién ha cortado y vuelto a pegar la cuerda floja, quién ha desmontado el mecanismo de los cables de seguridad? Es inútil buscar al asesino, le informa al dueño del circo y al lector el atribulado detective, muy incómodo de tener que trabajar en un cuento fantástico: el género policial al que está tan habituado tampoco es realista, pero tiene reglas más precisas. (Pág. 35)




Artistas del trapecio

No tengas miedo, volará, heredó nuestros genes, dice el artista del trapecio. Y desde el punto más alto lanza a su hija, un bebe todavía, por el aire, hacia los brazos de la madre aterrada e infiel. No debería temer: por las artes de su verdadero padre, el mago, la niña realmente vuela. O les hace creer que vuela. (Pág. 41)




Ágiles y portores

En todo número de acrobacia hay ágiles y portores. Los portores se llaman también bases, los ágiles se llaman también volteadores. Lo portores sostienen y sujetan, los ágiles dan volteretas. Los portores ejercen fuerza de propulsión, los ágiles emprenden fases aéreas. Los portores son las bases de las pirámides, los ágiles realizan en lo alto figuras de equilibrio. En la recepción, el portor captura, el ágil es capturado. En este momento, yo soy el portor, usted es el ágil. Este es el único circo en el que se nos permite intercambiar papeles. (Pág. 42)




Belerofonte y Quimera

Una vez en cada función, en ocasiones dos veces por día, Belerofonte, montado en Pegaso, mata a Quimera.

Belerofonte es atractivo y usa prendas que dejan al descubierto sus músculos de héroe griego. La parte trasera del cuerpo de Quimera es de serpiente, el torso y las patas delanteras son de león, su incongruente cabeza de cabra despide llamas.

Belerofonte coloca un trozo de plomo en la punta de su lanza. Las llamas que despide la boca de Quimera derriten el plomo, que se cuela líquido por su garganta y la mata.

La lucha, por supuesto, es fingida. Exiliados de su lugar y su tiempo, Belerofonte y Quimera tienen muchos recuerdos en común. Una y otra vez, la bestia finge morir ante los aplausos del público tonto, que tampoco cree que Pegaso sea capaz de volar, a pesar de verlo con sus propios ojos. (Pág. 45)




Como un funambulista y su pértiga

—Como el funambulista y su pértiga, ¿qué somos el uno si el otro?
—Somos el riesgo, el vértigo, la velocidad, el estallido. Somos más y mejor que este precario equilibrio. (Pág. 47)




El trapecista original

Con los años, el trapecista no puede ignorar que se repite, que se plagia a sí mismo. Como a todo artista, esta certeza le duele. En busca de la originalidad se lanza por el aire sin red, sin cable de seguridad, y finalmente sin trapecio. Pero qué es un trapecista sin trapecio sino un montón informe, sanguinolento, sobre el aserrín del circo y aun así, qué pena, nada original. (Pág. 52)




Equilibrista nato


A pesar de su evidente aptitud, el hijo del equilibrista se resiste al oficio que pretende imponerle su padre. En la gran ciudad, seducido por una muchacha del público, el adolescente huye con una familia de abogados.

Muchos años después, exitoso y agradecido, visita el circo para reconciliarse con su padre y para compartir con su familia la fortuna que ha logrado reunir haciendo equilibrio en el filo de la ley. (Pág. 53)




El Gran Garabaña

La magia tiene límites. Ni el más audaz de los magos se atreve a prometer que podrá cumplir un deseo cualquiera, incluso un deseo sencillo, de sus espectadores. Pero el Gran Garabaña promete, con gran desplegué de artificio, lo contrario. Con su magia puede lograr que tus deseos no se cumplan jamás. Su fama internacional seguirá creciendo mientras nade se atreva aponerlo a prueba. (Pág. 56)




La gitana

No adivina el futuro. Lo ve, realmente lo ve, en forma de imágenes comparables a hologramas, en su bola de cristal. Son siempre retazos fútiles de la vida de sus clientes, pedazos de futuro irrelevantes pero muy claros, muy definidos. Los ve lavándose las manos en el baño de un café, tomando sol en una playa irreconocible, rascándose un pie, echando pimienta en un plato de sopa. La experiencia le ha enseñado a obtener ciertos datos útiles a partir de esas imágenes banales. Si los ve muy envejecidos, es que tendrán una larga vida. Ciertos detalles en la ropa o en la actividad que están realizando le permite pronosticarles buena fortuna. Pero sabe que también puede equivocarse mucho. Por ejemplo, una vez vio a su propio marido manejando un automóvil de lujo poco antes de ser contratado como encargado de una playa de estacionamiento. Da lo mismo: a sus clientes, de todos modos, les miente. (pág. 61)




Ana María Shua
Páginas de Espuma



Ana María Shua nació en Buenos Aires en 1951. Sus cuatro libros de minificciones, género en el que ha obtenido amplio reconocimiento en el mundo de habla hispana, son La sueñera, Casa de geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas (Páginas de Espuma, 2004), incluidos todos ellos en Cazadores de letras (Páginas de Espuma, 2009), además de Fenómenos de circo (Páginas de Espuma, 2011). También ha escrito varios libros de cuentos, reunidos en el volumen Que tengas una vida interesante, y antologados en Contra tiempo (Páginas de Espuma, 2013). En 1980 ganó con su novela Soy paciente el premio de la editorial Losada. Sus otras novelas son Los amores de Laurita, El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim), La muerte como efecto secundario (Premio Club de los Trece y Premio Municipal de Novela) y El peso de la tentación. También es autora de poesía, de literatura infantil, con la que ha obtenido premios nacionales e internacionales, entre ellos el del Banco del Libro en Venezuela y el White Raven, en Alemania. Sus libros han sido publicados en Brasil, España, Italia, Francia, Alemania, Corea y Estados Unidos.




Ana María Shua, Fenómenos de circo
Primera edición: septiembre de 2011
© Ana María Shua, 2011
© Editorial Páginas de Espuma, S. L., 2011


ÍNDICE


El deseo secreto ..... 11

TODO ES CIRCO ..... 13
Dudoso circo ..... 15
El circo fantasma ..... 16
El circo de mis sueños ..... 17
Circo pobre ..... 18
Circo pobrísimo ..... 19
Evolución del circo ..... 20
Crítica y elogio de la medianía ..... 21
Enanismo ..... 22
Este circo ..... 23
Fallas del razonamiento lógico ..... 24
Identidad ..... 25
Introducción al circo ..... 26
Medidas relativas ..... 27
Mirando el circo ..... 28
Música de circo ..... 29
Otra fantasía circense ..... 30
Para qué ..... 31
El payaso Pepino ..... 32
Perseo y la cabeza de Medusa ..... 33
Prometeo de circo ..... 34
¿Quién fue? ..... 35
Quizás ..... 36

LOS OFICIOS ..... 37
Sorprender ..... 39
Inmortal ..... 40
Artistas del trapecio ..... 41
Ágiles y portores ..... 42
Ángel en la pista ..... 43
Los acróbatas ..... 44
Belerofonte y Quimera ..... 45
Circo mínimo ..... 46
Como el funambulista y su pértiga ..... 47
Coney Island Sideshow Circus ..... 48
La danza de las arañas ..... 49
Desventura de los tragasables ..... 50
El disfraz ..... 51
El trapecista original ..... 52
Equilibrista nato ..... 53
Focas de circo ..... 54
Gloria de la poesía volante ..... 55
El Gran Garabaña ..... 56
Como un Hércules ..... 57
Icarios y antipodistas ..... 58
Ilusionistas y brujos ..... 59
Interrogaciones ..... 60
La gitana ..... 61
La mujer que vuela ..... 62
Lord Mystery ..... 63
Los autómatas ..... 64
Magia ..... 65
Mago con serrucho ..... 66
Mago sin libreto ..... 67
Malabares en las islas Tonga ..... 68
La muchacha del circo ...... 69
Muchas versiones ..... 70
Nada por aquí ..... 71
Nos pasa a todos ..... 72
Nudo gordiano ..... 73
La orquesta del circo ..... 74
La demostración ..... 75
Palomas, mago ..... 76
Payaso perfecto ..... 77
Payaso shakespeariano ..... 78
Pirámide humana ..... 79
La poeta ecuyere ..... 80
Problemas con los elefantes ..... 81
¿Quién es la víctima? ..... 82
El tirador ..... 83
El tragador de culebras ..... 84
Tragafuegos ..... 85
Tragar veneno ..... 86
Ventrílocuo y muñeco ..... 87
Ventajas femeninas ..... 88

LOS FREAKS ..... 89
Los freaks ..... 91
Diane Arbus ..... 92
Ausencias ..... 93
Barnum y cía. ..... 94
Las dos mitades ..... 95
El que tiene el Poder ..... 96
El elefante-hombre ..... 97
Los embajadores de Marte ..... 98
La pequeña Lucía Zárate ..... 99
El Esqueleto Humano ..... 100
Fenómenos y números ..... 101
El hombre-árbol de Java ..... 102
La Mujer Cara de Mula ..... 103
Sacrifi cios por amor ..... 104
Tú y Yo, hermanos siameses ..... 105
El teñido de la Flor Azteca ..... 106
Todo es relativo ..... 107
Tres piernas ..... 108
Un fenómeno de circo ..... 109
Demasiado ..... 110
Monstruos de feria ..... 111

LOS ANIMALES ..... 113
Blacamán y Koringa ..... 115
El caballo falso ..... 116
Derechos animales ..... 117
Desnudo ..... 118
El dragón ..... 119
El ligre ..... 120
El tamaño importa ..... 121
La gran atracción ..... 122
El lavonio ..... 123
Leones y domador ..... 124
Leones y payasos ..... 125
El mifps ..... 126
Un ejemplo ..... 127
Perro de tres cabezas ..... 128
Los tiburones languidecen ..... 129

HISTORIA DEL CIRCO ..... 131
Yo soy ..... 133
Naumaquias y pantomimas ..... 134
Informe sobre el circo mongol ..... 136
Teoría de los Cien Ejércitos ..... 137
Strongmen ..... 138
Papel de arroz ..... 139
Ostras ..... 140
Munición ..... 141
Houdini, el escapista ..... 142
Ilusiones y malabares ..... 143
El primer tragafuegos ..... 144
Abejas ..... 145
Toro Sentado ..... 146
El acróbata de los azotes ..... 147
Buffalo Bill ..... 148
Fantasías hípicas ....... 149
La fi erecilla indomable ..... 150
Gétulos y paquidermos I ..... 151
Gétulos y paquidermos II ..... 152
Historia imaginaria ..... 153
Houdini y Conan Doyle ..... 154
Historia Augusta ..... 155
Robert Houdin y la caja de acero ..... 156
Los pilagá ..... 157
Sarrasani cruzando el mar ..... 158
Teatros de variedades ..... 159
Troupes etnológicas ..... 160
Una mujer barbuda ..... 161
Antiguo juego circense ..... 163
Fiesta aniversario ..... 164

DATOS FEHACIENTES Y COMPROBABLES ACERCA DE
ALGUNAS PERSONAS REALES Y/O FAMOSAS MENCIONADAS
EN ESTE LIBRO ..... 165



Fuentes consultadas:

http://paginasdeespuma.com/autores/ana-maria-shua/
http://paginasdeespuma.com/catalogo/fenomenos-de-circo/
http://www.barcelonareview.com/76/s_ams.html
http://www.revistaclarin.com/79/ana-maria-shua/
http://jyanes.blogspot.com.ar/2011/11/los-mas-leves-del-circo-ana-maria-shua.html
http://www.eternacadencia.com.ar/blog/ficcion/item/fenomenos-de-circo.html
http://www.escueladeescritores.com/archivos/fenomenosdecirco.pdf
http://triunfo-arciniegas.blogspot.com.ar/2011/06/ana-maria-shua-fenomenos-de-circo.html
http://revistabrevilla.blogspot.com.ar/search/label/Ana%20Mar%C3%ADa%20Shua

Ana María Shua
Editorial Páginas de Espuma




En este circo podrán contemplarse el extraño caso de la novela enana, acróbatas que dan saltos mortales fuera de la realidad, humanos amaestrados, malabaristas de verbos y un ángel trapecista.

En este circo se verán seres mitológicos contratados a regañadientes y personajes que se equivocaron de género literario.

Los lectores se morderán los labios con el difícil equilibrio del amor, el drama del payaso, el increíble origen de la vida y la espeluznante sociedad del espectáculo. Y no, no hará falta que "pasen y vean" porque ya sospecharan que la vida es circo.

Ana María Shua cuestiona, una vez más, los límites convencionales de la narración en esta colección de microrrelatos que se articulan a través de la metáfora del circo, de sus oficios, sus monstruos, sus animales y su historia. La autora argentina, máxima exponente del género, presenta con sutil lirismo y punzante sentido del humor el destino del ser humano y nos permite mirar de frente, como en la arena circense, la desafiante y extraña realidad.




La mujer que vuela

-Puedo volar -dice la mujer.
Se la ve grande y cansada. Fue bella.
-Trapecista. Una genial trapecista- entiende el director del circo.
-No. Yo vuelo. De verdad.
-¿Con cables invisibles? ¿Con un sistema de imanes, como el mago David Copperfield?
-Usted no entiende. Como Súperman.
La mujer alza el vuelo y da una vuelta completa alrededor de la carpa.
-Una gran artista. Pero no es este su lugar, señora - el director es sincero y odia tener que rechazar a una gran artista. - Este es un modesto circo de minicuento. Estoy seguro de que tendrá más suerte en una novela de realismo mágico. (pág.62 )




Los autómatas

Son hombres, mujeres y niños excelsos en el arte de fingir la vida. Imitan con tanta perfección los movimientos humanos que sólo su constante repetición los denuncia como muñecos de madera. Su dueño y creador descolla en la perfección de los detalles, como el brillo de la piel, el volumen de la carne. Uno de los hombres tiene un tic; una mujer, con los ojos perdidos, esboza una semisonrisa, como respondiendo a un recuerdo, un chico resfriado se sorbe los mocos.
Pero si son casi perfectos en su imitación de la vida, hay que ver la perfección absoluta con que mueren, la gradual palidez que se apodera de sus mejillas, el abandono inanimado de sus cuerpos, la sorprendente, sorprendente rapidez con que se pudre la madera. (Pág.64 )




Magia

“Un macho y una hembra de la misma especie (homo sapiens incluido) unen ciertas zonas de su cuerpo, aquellas por las que más se diferencian. En el interior del vientre de la hembra se fusionan a su vez el principio femenino con el masculino y de esa unión comienza a formarse un nuevo ser que nacerá en un tiempo variable de acuerdo con la especie: casi dos años en el caso de los elefantes, nueve meses en el caso de los seres humanos, mucho menos en los insectos. Exige paciencia porque es un número lento, pero resulta muy impresionante, sobre todo para los niños. Se conocen muchos de los procesos físico-químicos concomitantes, pero hasta ahora nadie ha logrado descubrir el truco, ni copiarlo” (Pág. 65)




Mago con serrucho

Con el serrucho, el mago corta en dos la caja de donde asoman las piernas, los brazos y la cabeza de su partenaire. La cara de la mujer, sonriente al principio, se deforma en una mueca de miedo. En seguida empieza a gritar. Brota la sangre, la mujer aúlla pidiendo socorro y mueve los brazos y las piernas con aparente desesperación mientras la gente aplaude y se ríe. Después sólo se queja débilmente y al fin se calla. En otras épocas el público era más exigente, recuerda el mago: pretendía que la mujer volviera a aparecer intacta. Ahora, en cierto modo, todo es más fácil. Excepto conseguir ayudante, claro. (Pág. 66)




Nudo gordiano

El carro de Gordias, rey de Frigia, estaba atado con un nudo tan complicado que nadie lo podía desatar. Según el oráculo, quien fuera capaz de deshacer ese nudo conse¬guiría conquistar toda Asia Menor. Sólo Alejandro Magno fue capaz de encontrar la solución: cortó el nudo con un tajo de su espada. Pero este no es el caso, amigos, les ruego que tengan un poco más de paciencia, insiste la joven contorsionista, ante los hombres que la sacaron en andas de la pista y desde hace tres días están tratando de desanudarla. (Pág.73)




La Demostración

“Los trapecistas, los payasos, los contorsionistas, los acróbatas, los caballistas, los forzudos, exhiben alegremente sus habilidades. Pero los tragasables, que no pueden mostrar más que una parte de su número, se pasan la vida tratando de demostrar que la otra parte es auténtica. A los demás nos pasa lo mismo. Nuestra vida transcurre tratando de demostrar que no fingimos, que es realmente así, que nos tragamos la aguja de tejer, el bastón, los cuchillos, la espada hasta la empuñadura misma. A diferencia de los tragasables, todos sabemos que es un truco”. (Pág. 75)




Payaso perfecto

Nada tan desopilante como el fracaso ajeno. Los payasos fracasan ruidosamente en toda tarea que emprenden y el público ríe, ríe, ríe. El payaso perfecto fracasa incluso en su intento de divertir a los espectadores, que lo miran aburridos o incluso tristes. Es la culminación absoluta de su arte, pero pocos lo comprenden. Despedido del circo, nadie quiere emplearlo y camina por las calles desalentado, menos gracioso que nunca, seguido por un grupo de jóvenes universitarios que lo consideran un espectáculo de culto. Con el tiempo, llegará a ganarse la vida dando conferencias. Su país lo postula al Premio Grock, el Nobel de los payasos. (Pág. 77)




Payaso shakespeariano

William Wallet fue un payaso inglés que podía responder a los comentarios o pullas del público con citas del Bardo. El número es difícil pero no imposible, yo misma lo he intentado con relavo éxito. Excepto que nadie se da cuenta. (Pág. 78)




La poeta ecuyere

Su número consiste en montar el signo y hacer piruetas acrobáticas sobre la gruesa línea que separa significado de significante. El signo, mucho menos dócil de lo que el público imagina, a veces se encabrita y la voltea de un corcovo. Entonces la ecuyere se lamenta de haber abandonado la gramática y el diccionario para seguir al circo. La aplauden poco. (Pág.80)




Problemas con los elefantes

Siempre el problema de los elefantes. Las dificultades para alimentarlos, sus caprichos. Los fardos de pasto que nunca alcanzan, sus exigencias de prima donna. Quieren salir últimos, como broche de oro del espectáculo, figurar primeros en el cartel, quieren que la joven que levantan en su trompa sea una modelo famosa y cotizada, quieren bombones, imagínense: no menos cuarenta kilos de bombones. Quieren manteca, pero suelta y no en paquete, para frotarse las arrugas en la piel de las rodillas. Y después, ante el domador, como si nada: obedientes, graves, silenciosos. Todos se burlan de mí, nadie me cree, es agobiante, estoy harto de ser cuidador de elefantes, quiero cambiar, estoy comiendo mucho, me dejo crecer la trompa. (Pág. 81)




¿Quién es la víctima?

Los payasos actúan en parejas. Por lo general, uno de ellos es víctima de las bromas, trucos y tramoyas del otro: el que recibe las bofetadas. Las parejas pueden ser Augusto y Carablanca, Pierrot y Arlequín, Penasar y Kartala, el tonto y el inteligente, el gordo y el flaco, el torpe y el ágil, el autor y el lector. (Pág. 82)




Ventajas femeninas

Quién si no las mujeres, siempre dispuestas a doblarnos (los hombres son tan derechos), con nuestro estilo complicado y retorcido (los hombres son tan simples), con nuestras articulaciones laxas (las de los hombres son tan rígidas), quién si no las mujeres y las serpientes para contorsionistas, empecinadas en ese nudo obsceno, tentador, reprobable, que sin embargo non exigen, nos aplauden” (Pág. 88)




Los freaks

En el número del trapecista, lo esencial es el riesgo. En el del malabarista, la habilidad. Pero al freak no le basta con ser deforme, la gente se cansa rápido de mirar. La capacidad de concentración es breve en los seres humanos, (lo saben también aquellos que pretenden sostener la atención de la gente con un cuadro, una instalación, una escultura). No hay fenómeno de circo tan interesante como para entretener al público sin necesidad de representar algún número. Por eso los freaks necesitan pergeñar una actuación en la que su deformidad se destaque y se supere, que incluya acción, movimiento, y un módico relato que los sostenga.

Así, la artista inglesa Elizabeth Allen, además de mostrar sus cuernos naturales, bailaba y entonaba canciones picarescas sobre el escenario. Así los famosos Johnny y Robert Eckhart, hermanos gemelos (excepto que Johnny no tenía piernas) horrorizaban a los espectadores con el truco del mago y el serrucho. El más famoso de los hombres-gusano, el Príncipe Randian, enrollaba, encendía y fumaba su cigarro en público, y no era poca proeza. Yo misma me hamaco con violencia en las palabras y escucho al lector suspirar con alivio cuando evito por milímetros, en cada envión, ser arrojada fuera del límite de veinticinco líneas que los críticos han establecido para este género. (Pág. 91)




Ausencias

Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podría sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano. ¿Vio alguna vez la actuación del Príncipe Randian en la película Freaks?… Pero por lo que me dice, el torso… ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no me lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo. (Pág. 93)




La pequeña Lucía Zárate

En su edad adulta, la mexicana Lucía Zarate llegó a medir cincuenta centímetros. Pesaba dos kilos y medio y era perfectamente normal en cualquier otro aspecto. Fue la enana de circo mejor pagada de la historia. En 1880 ganaba nada menos que veinte dólares la hora. Murió una noche por congelamiento, cuando el tren en el que viajaba quedó varado en las Montañas Rocallosas.

Aquellos que van en peregrinación hasta el lugar de su deceso, la consideran una intercesora ante la divinidad. Instalada a los pies del Trono del Señor, sólo ella en toda la jerarquía de santos sería capaz de resolver los pequeños problemas que los demás desdeñan. Se ruega a la mínima Lucía para que nos libre de los callos, el mal aliento, las visitas inoportunas, la gente que habla en el cine, las manchas de comida en la ropa buena y la picazón por alergia de contacto. (Pág. 99)




Fenómenos y números

Se trata de que el monstruo realice precisamente aquellas pruebas que exigen la participación de las partes faltantes o deformes. Tiene mucho éxito, por ejemplo, la dama sin brazos que firma autógrafos con los pies, la gorda de circo que baila ballet, el hombre sin pierna que anda en bicicleta, el niño sin cabeza que se suena la nariz en el público. (Pág. 101)




La mujer Cara de Mula

Grace McDaniels, la Mujer Cara de Mula, sufría una enfermedad congénita el síndrome de Sturge-Weber, en una variante degenerativa. La Hidra de Lerna, La Quimera, y el Can Cerbero, eran hijos de Tifón y Equidna, es decir que, esos casos, el problema no era congénito sino hereditario. Al empresario que los regenteaba le daba igual. (Pág. 103)




Todo es relativo

Todo es relativo. En mi planeta ganaba concursos de belleza. Aquí soy un fenómeno de circo, dice con tristeza la hembra de Alfa Centauri, sacudiendo sus apéndices vibrátiles. Total, quién puede desmentirla. (Pág. 107)




Tres piernas

El rey Salomón le exigió cierta vez al demonio Asmodeo que le mostrara a uno de los seres que viven en el reino subterráneo. Tembló la sala del trono, se abrió la tierra y un hombre extraño, con tres piernas, surgió de las profundidades. Asmodeo no tenía el poder de hacerlo regresar a su mundo, y tampoco el rey Salomón. Para compensarlo de algún modo por su injusto exilio, Salomón lo empleó como pastor de sus rebaños.

En la primera mitad de siglo XX se exhibió en circos de Estados Unidos un hombre con tres piernas. Decía llamarse Francesco Lentini. La tercera pierna nacía de su espina dorsal, como si fuera un apéndice caudal, por lo que en su acto la utilizaba muchas veces como taburete.

Se equivoca el que intente descubrir alguna conexión entre estas dos historias. (Pág. 108)




Un fenómeno de circo

Se jacta de no ser, como otros, el resultado de una azarosa combinación de genes, sino un producto selecto, deliberado, decidido por un brillante equipo de científicos. Poco saben (aunque muchos sospechan) que es sólo una infame mescolanza de ADN involuntariamente provocada por la señora que limpiaba el laboratorio.

Se lo podría imaginar heterogéneo, una combinación de pelo, plumas y caparazón quitinosa y sin embargo su aspecto es casi monótono, barroso, uniforme. Lo disfrazan para los desfiles con telas de colores brillantes y aun así aburre, lo dejan estar en el circo por compasión, porque come poco, se comenta también que es buen intérprete simultáneo, muy útil cuando el circo viaja al exterior. (Pág. 109)




Demasiado

En el circo me tratan con ternura compasiva y me rechaza sin violencia, con buenas palabras, con excusas. De vuelta en casa me mira en el espejo rajado y me pregunto sin respuesta: ¿es que soy demasiado o no lo suficiente? (Pág. 110)




Blacamán y Koringa

El faquir cubano Blacamán, con ayuda de su discípula (y luego competidora) Koringa, hipnotizaban leones y cocodrilos en el circo mexicano. Sus detractores afirman que los leones estaban drogados y los cocodrilos fingían por dinero. (Pág. 115)




Desnudo

No es una estafa, como el traje del emperador, ni una broma, como el circo de pulgas. Por eso los payasos dirigen el chorro de las mangueras hacia su mole, para que el público pueda comprobar el choque del agua estallando contra una forma fugaz. A continuación el domador invita a la pista a un espectador cualquiera elegido sin trampas al azar. El hombre, o la mujer, o el niño, extienden la mano con una sonrisa divertida y la retiran de golpe, incómodos, asqueados, empalidecidos, por lo general se frotan la palma contra la ropa en un gesto de angustia.

A una seña del domador, un enano corre hasta el centro de la pista con un balde de pintura y lo arroja hacia arriba, con todas sus fuerzas. Ese es quizás el momento que más odia, empieza inmediatamente a sacudirse despidiendo hacia todas partes gotas y microgotas de pintura sin poder evitar sin embargo el horror, el escándalo, el desagrado que produce la breve y parcial percepción de su cuerpo, antes de volver a su púdica, invisible desnudez. (Pág. 118)




El dragón


El problema es que el dragón no sabe hacer nada. Está demasiado viejo para volar y logra apenas un patético revoloteo de gallina. Aunque un par de columnas de humo se elevan débilmente de sus narinas escamosas, ya no es capaz de expeler su fuego vengador. Es interesante, le dice el director, muy interesante, pero más apropiado para un zoológico que para un circo. Embalsamado, en su momento, podrá vendérselo por una buena suma a cualquier museo.

Y el dueño, o tal vez el representante del dragón, se va del circo desalentado, arrastrando su troupe de especies aladas, un grifo de mirada cansina, una familia de vampiros vegetarianos, un ex ángel que exhibe torpemente los muñones de sus alas mutiladas. (Pág. 119)




El ligre

El ligre, dicen las enciclopedias, es producto del cruce entre un león y una tigresa. Su aspecto es el de un gigantesco león con rayas de tigre difusas. Los ligres macho desarrollan melena. Su nombre científico es Panthera tigris x Panthera Leo. Más grande que su padre y su madre, el ligre llega a medir más de cuatro metros y a pesar hasta cuatrocientos kilos. Como el gen que inhibe el crecimiento se transmite por vía materna en los leones y por vía paterna en los tigres, el ligre no lo hereda, y, así,crece sin parar durante toda su vida.

Se dice que el más grande de los ligres excede el tamaño de todo lo conocido. Se dice que el universo entero, desde el Big Bang mismo, crece y se expande en la cavidad bucal de ese viejísimo ligre, que está a punto de morir. (Pág.120)




El tamaño importa

En 1832 llegó a México, con un circo, el primer elefante que pisó tierras aztecas. Se llamaba Mogul. Después de su muerte, su carne fue vendida a elaboradores de antojitos y su esqueleto fue exhibido como si hubiera pertenecido a un animal prehistórico. El circo tenía también un pequeño dinosaurio, no más grande que una iguana, pero no llamaba la atención más que por su habilidad para bailar habaneras. Murió en uno de los penosos viajes de pueblo en pueblo, fue enterrado al costado del camino, sin una piedra que señalara su tumba, y nada sabríamos de él si no lo hubiera soñado Monterroso. (pág. 121)




La gran atracción

Deja que lo vistan con ropa de colores brillantes y lentejuelas. En la arena del circo, camina erguido. Demuestra su comprensión de nuestro lenguaje obedeciendo sin dudar todas las órdenes del domador, resuelve problemas de aritmética sencillos que el público mismo le plantea y algunos dicen que hasta es capaz de hablar. Su dueño se lo lleva después con él al carromato, nunca ha querido encerrarlo en una jaula, no está bien hacer eso, explica a los curiosos, con un hombre amaestrado. (Pág. 122)




Leones y payasos

Que los leones se coman a los payasos es una gran desgracia. Es importante investigar para saber si se trató de un accidente, un crimen o un suicidio.
Que los payasos se coman un león, es una advertencia. (Pág. 125)




El mifps

El circo se destaca por sus animales exóticos, algunos completamente desconocidos, animales que no habitan ningún zoológico, que no es posible rastrear en ninguna selva, en ninguna sabana. El mifps, por ejemplo, resulta tan extraño que no necesita hacer ninguna prueba para ganarse el aplauso de los espectadores, pero como es de carácter laborioso la hace de todos modos, se para sobre sus lárpites y mueve de un lado a otro su zompeta perturbando a las damas presentes, basta, basta le grita el domador, pero el mifps no lo escucha y estira la zompeta clavándola en la arena, y saca todos su crompsis y los remodia una y otra vez sin ninguna cortesía, y sobre todo se traga el aire, todo el aire de la pista, el mifps se hincha enormemente y los espectadores empiezan a sentirse asfixiados, basta, basta, grita el domador, blandiendo el látigo, pero el mifps no lo escucha porque no tiene aparato de audición, y el látigo le resulta simpático, se parece a uno de sus crompsis, descarga en respuesta un par de latigazos cariñosos sobre la espalda del domador, quién me manda, se dice el domador, quien me manda meterme con bestias venusinas que son tan parmolieta duras, tan tozudas. (Pág. 126)




El primer tragafuegos

Euno era sirio y esclavo, ingenioso y rebelde. En el año 133 antes de Cristo se convirtió (pero jamás lo supo) en el primer tragafuegos registrado de la historia occidental. Fue líder de una revuelta de esclavos en Sicilia, donde tomó varias ciudades, y llegó a coronarse rey. Como prueba de la inspiración divina que lo animaba, avanzaba al frente de sus desesperadas tropas escupiendo fuego, humo y chispas. Llevaba en la boca una cáscara de nuez llena de materia ígnea, brasas y azufre, soplando a través de sus perforaciones, con el efecto de un fuelle sobre las ascuas. En el Cirque du Soleil hubiera sido un gran artista. Capturado vivo, la muchedumbre de Roma se limitó a descuartizarlo, en un espectáculo sin duda interesante pero imposible de repetir. (Pág.144)




El acróbata de los azotes

En la educación de un príncipe de Inglaterra cumplía un papel fundamental el Niño de los Azotes. Cuando el príncipe cometía un error o una transgresión, se propinaba al Niño de los Azotes el castigo que estaba prohibido descargar sobre la sagrada persona de Su Majestad.

El famoso acróbata italiano Archange Tuccaro, autor del primer tratado sobre saltadores y volantineros (Trois Dialogues, París, 1599) fue contratado para enseñar el arte acrobático al emperador Maximiliano de Austria. De acuerdo con el relato de un testigo presencial, cada vez que el monarca cometía una torpeza mientras realizaba una voltereta en el aire, un joven saltimbanqui caía al suelo en su lugar. A causa de la poca habilidad natural de Maximiliano para este tipo de ejercicio, los jóvenes acróbatas, con los huesos rotos, debían ser frecuentemente reemplazados. (Pág. 147)




Houdini y Conan Doyle

Conan Doyle, el más lógico de los escritores del mundo, capaz de llevar el razonamiento hasta sus últimas y disparatadas consecuencias, creía sin embargo en los fenómenos paranormales. Su gran amigo Harry Houdini, el ilusionista que hechizó audiencias del mundo entero con su magia, era un racionalista absoluto, que dedicó buena parte de su vida a desenmascarar los trucos de mediums y espiritistas. Enfrentados por tan dispares opiniones, su amistad se deshizo. Sólo después de su muerte logró reconciliarlos Sherlock Holmes. (Pág. 154)




Troupes Etnológicas

Fue Louis Dejean, el genial director de circo francés, el primero en presentar troupes etnológicas formadas por etnias poco conocidas. Auténticos nubios, hotentotes, innuits (entonces llamados esquimales), indios sioux, desfilaron en el siglo XIX por pistas y vodeviles de Europa. Una de estas troupes, proveniente de la Atlántida, el continente hundido, hizo las delicias del público durante una sola noche mágica, antes de extinguirse por culpa del coreógrafo, que tuvo la mala idea de hacerlos saludar fuera del agua. (Pág. 160)



Fuentes consultadas:

http://paginasdeespuma.com/catalogo/fenomenos-de-circo/
http://www.escueladeescritores.com/archivos/fenomenosdecirco.pdf
http://brujulasyespirales.blogspot.com.ar/2011/09/ana-maria-shua-equilibrista-de-la.html
https://abraelazuldelcielo.blogspot.com.ar/2015/01/fenomenos-de-circo-pequenos-cuentos-de.html
https://airenuestro.com/2014/11/14/el-microrrelato-de-los-viernes-fenomenos-de-circo-de-ana-maria-shua/
http://jyanes.blogspot.com.ar/2011/11/los-mas-leves-del-circo-ana-maria-shua.html
http://www.eternacadencia.com.ar/blog/ficcion/item/fenomenos-de-circo.html
"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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